Respetar el éxito

En un evento en el que estuve recientemente, escuché repetidas veces ataques contra WhatsApp, la aplicación de mensajería instantánea, alegando que es muy mala técnicamente, que tiene muchos problemas de seguridad, que la privacidad tampoco es lo suyo… Vamos, de todo, y esto me recordó algo que me encontré una vez en un post raruno que llegó a portada de Menéame que decía así:

Si algo me ha enseñado el montar series de televisión para prime time es a, de alguna manera, respetar el éxito.

“Respetar” no significa que algo me guste, sino entender que, aunque algo me pudiese parecer una basura, existe algún detalle que diferencia esa basura triunfadora de la basura que se ha estrellado sin que nadie se diese cuenta

Porque sí, porque es cierto que WhatsApp tiene un montón de problemas, pero hay que concederles que supieron hacerlo simple desde el principio, lo suficiente como para que cualquier tipo de persona pudiera usarlo sin tener que preocuparse de nada. Además, aunque técnicamente no es de lo mejorcito, habría que ver a los que lo critican lidiar con los millones de usuarios que manejan ellos, no estoy seguro de que muchos pudieran aguantar los empellones que reciben.

Número 1

Y no sólo pasa con WhatsApp. Por ejemplo, otra empresa que algunos dicen que es un competidor directo nuestro, que “somos almas gemelas“, que “somos iguales“, aunque en realidad nuestras funcionalidades, nuestras estrategias y nuestro fin son completamente distintos, en su día hizo una cosa no del todo limpia que les acarreó mucha polémica con la que consiguieron muchos usuarios. Vale que éticamente te pueda parecer mejor o peor, vale que puedas pensar que eso les acarreará muchos más problemas en el futuro, pero también es cierto que gracias a los usuarios que obtuvieron consiguieron cerrar una ronda de financiación muy importante. Si la prioridad para ellos era la ronda de financiación cayese quien cayese, entonces lo hicieron perfectamente bien.

Así pasa con muchas otras cosas, que no sólo de apps se alimentan los posts. Pasa con el Sálvame y Salvador Raya, pasa con el McDonalds y El Corte Inglés, pasa con todas las cosas que la gente cuestiona continuamente, pero son indudables líderes en su campo. Así que creo que cuando algo nos parezca mal, una basura o demás, deberíamos pensar por qué esa basura está ahí arriba, por qué esa basura es la que consumen montones de personas, y así mejoraremos en vez de regocijarnos en lo mal que lo hacen esos triunfadores.

Foto del Flickr de jontintinjordan